26 EL LAZARILLO DE CIEGOS CAMINANTES respetos, dio principio б su fundaciyn el aco de 1731, con corta diferencia, don Bruno de Zabala, con catorce у quince familias que se condujeron por don Domingo de Basavilbaso, en navio de don Francisco Alzaibar, de la isla y ciudad de la Palma, una de las Canarias. Se ha¬ llaba de gobernador interino, por ausencia del propietario, brigadier don Agustнn de la Rosa, el mariscal de campo don Joaquнn de Viana, que habнa sido antes gobernador, con general aceptaciyn. Tiene una fortaleza que sirve de ciudadela, y amenaza ruina por mal construida.
Una dis¬ tancia grande de la playa guarnece una muralla bien ancha de tapнn, con gruesos y buenos cacones montados. Ademбs de la guarniciyn ordinaria, se hallaba en ella y en el des¬ tacamento de San Carlos el regimiento de Mallorca y los voluntarios de Cataluca. Estaba de comandante del puerto el capitбn de navio don Josй Dнaz Veanes, con dos fra¬ gatas y un cabequнn, y de administrador de correos de mar y tierra don Melchor de Viana, y de interventor don Joaquнn de Vedia y la Cuadra, personas de estimaciyn y crйdito, con un oficial que asiste б la descarga y carga de los bajeles, todos б sueldo por la renta. El nъmero de vecinos de esta ciudad y su ejido, aseguran llega б mil.
Los curas anteriores al actual no han formado padrones, enfermedad que casi cunde б todo el Tucumбn. El aco de 1770 nacieron en la ciudad y todo su ejido 1 70 y murieron 70, prueba de la sanidad del paнs y tambiйn de la poca fecundidad de las mujeres, si fijamos el nъmero de un mil vecinos. Lo mбs cierto es que los casados no pasarбn de trescientos, y que el crecido nъmero que regulan se com¬ pone de muchos desertores de mar y tierra y algunos poli¬ zones, que б tнtulo de la abundancia de comestibles ponen pulperнas con muy poco dinero para encubrir sus poltronerнas