PRYLOGO Y DEDICATORIA A LOS CONTENIDOS EN EL SI como los escritores graves, por ejemplo el Plomo, y aun los leves, v. g. el Corcho, dirigen sus dilatados prylogos б los hom¬ bres sabios, prudentes y piadosos, acaso por libertarse de sus crнticas, yo dirijo el mнo, porque soy peje entre dos aguas, esto es, ni tan pesado como los unos, ni tan liviano como los otros, б la gente que por vulgaridad llaman de la hampa, у cбscara amarga, ya sean de espada, carabina y pistolas, ya de bolas, guampar p lazo. Hablo, finalmente, con los cansados, sedientos y empolvados caminantes, deteniйndolos un corto espacio. A modo de epitafio, de sepulcro, panteyn у cenotafio.
No porque mi principal fin se dirija б los secores cami¬ nantes, dejarй de hablar una ъ otra vez con los poltrones de ejercicio sedentario, y en particular con los de allende el