Panasonic — El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta ...

PROLOGO 7 y grandes secores, se compararбn б los grandes palacios. Servirб de mucho gusto oir y ver las diferentes maneras que tienen de insinuarse tan distintas naciones de que se com¬ pone un gran ejйrcito, como asimismo los concurrentes. Sola¬ mente reparo la falta que habrб del bello sexo de distin¬ guidas, que apenas tocarб б cada gran secor ъ oficial gene¬ ral una expresiyn de abanico. Los demбs oficiales, que son los Adonis de este siglo, se verбn precisados б hacer la corte б las vivanderas.

En este dilatado reino no hay, verdaderamente, hombres curiosos, porque jamбs hemos visto que un cuzqueco tome postas para pasar б Lima con sylo el fin de ver las cuatro prodigiosas P P P P, ni б comunicar ni oir las gracias del insigne Juan de la Coba, como asimismo ningъn limeco pa¬ sar al Cuzco solo por ver el Rodadero y fortaleza del Inca, y comunicar al Coxo Nava, hombre en la realidad raro, porque, segъn mis paisanos, mantiene una muнa con una aceituna.

Las postas de celeridad, en rigor, no son mбs que desde Buenos Aires б Jujuy, porque se hacen б caballo y en paнs llano; todo lo demбs de este gran virreinato se camina en muнa, por lo general malas y macosas, que es lo mismo que andar б gatas. Sin embargo, pudiera llegar una noticia de Lima б Buenos Aires, que distan novecientas cuarenta y seis leguas, en menos de treinta y seis dнas, si se acortaran las carreras, porque un solo hombre no puede hacer jornadas sin dormir y descansar, arriba de tres dнas. La carrera mayor y mбs penosa fuera la de Lima б Guamanga, pero con la bue¬ na paga б correos y maestros de postas, se harнa asequible, y mucho mбs la de allн al Cuzco, б la Paz y Potosн.

La de esta villa hasta Jujuy, y la de esta ciudad б la de San Mi¬ guel del Tucumбn son algo mбs dudosas por lo dilatado de