300 tan en punto. Me he embellecido para ir б la casa de tan bello joven. Pero, Aristodemo, їno te darб la humorada de venir conmigo , aunque no hajas sido convidado? —Como quieras, le dije. —Sнgneme, pues, y cambiemos el proverbio, probando que un hombre de bien puede ir б comer б casa de otro hombre de bien sin ser convidado.
Con gusto acusarlaб Ho- mero, no sylo de haber cambiado este proverbio, sino de haberse burlado de йl (1), cuando despuйs de representar б Agamemnon como un gran guerrero, y б Menelao como un combatiente muy dйbil; hace concurrir б Menelao al festin de Agamemnon, sin ser convidado; es decir, pre- senta un inferior asistiendo б la mesa de un hombre, que estб muy por cima de йl. —Tengo temor, dije б Sycrates, de no ser tal como tъ querrнas, sino mбs bien segъn Homero; es decir, una me- dianнa que se sienta б la mesa de un sabio sin ser convi- dado.
Por lo demбs, tъ eres el que me guias y б tн te toca salir б mi defensa, porque yo no confesarй que concurro allн sin que se me haya invitado, y dirй que tъ eres el que me convidas. •—Somos dos (2), respondiy Sycrates, y ya б uno ya б otro no nos faltarб quй decir. Marchemos. Nos dirigimos б la casa de Agaton durante esta plб- tica , pero antes de llegar, Sycrates se quedy atrбs entre- gado б sus propios pensamientos. Me detuve para esperar, pero me dijo que siguiera adelante. Cuando lleguй б la casa de Agaton, encontrй la puerta abierta, y me sucediy una aventura singular.
Un esclavo de Agaton me con- dujo en el acto б la sala donde tenia lugar la reuniyn, estando ya todos sentados б la mesa y esperando sylo que se les sirviera. Agaton, en el momento que me vio, exclamy: (1) litada, 1.11, V. 408. (2) Iliada, 1. X, v. 224, Platyn, Obras completas, ediciyn de Patricio de Azcбrate, tomo 5, Madrid 1871