Vega — EL BANQUETE.

302 —Ven, Sycrates, le dijo, permite que estй lo mбs pry- ximo б ti, para ver si puedo ser partнcipe de los magnнfi- cos pensamientos que acabas de descubrir; porque tengo una plena certeza de que has descubierto lo que busca- bas , pues de otra manera no hubieras dejado el dintel de la puerta. Cuando Sycrates se senty, dijo: —ЎOjalб, Agaton, que la sabidurнa fuese una cosa que pudiese pasar de un espнritu б otro, cuando dos hombres estбn en contacto, como corre el agua, por medio de una mecha de lana, de una copa llena б una copa vacнa!

Si el pensamiento fuese de esta naturaleza, seria yo el que me considerarнa dichoso estando cerca de tн, y me veria, б mi parecer, henchido de esa buena y abundante sabi- durнa que tъ posees; porque la mia es una cosa mediana y equнvoca, у, por mejor decir, es un sueco. La tuya, por el contrario, es una sabidurнa magnнfica y rica en bellas esperanzas como lo atestigua el vivo resplandor que arroja ya en tu juventud, y los aplausos que mбs de treinta mil griegos acaban de prodigarte. —Eres muy burlyn, replicy Agaton, pero ya examina- remos cuбl es mejor, si la sabidurнa tuya у la mia; y Baco serб nuestro juez. Ahora de lo que se trata es de comer.

Sycrates se senty, y cuando йl y los demбs convidados acabaron de comer, se hicieron libaciones, se canty un himno en honor del dios, y despuйs de todas las demбs ceremonias acostumbradas, se hably de beber. Pausanias tomy entonces la palabra: Veamos, dijo, cymo podremos beber, sin que nos cause mal. En cuanto б mн, declaro que me siento aъn incomodado de resultas de la francachela de ayer, y tengo necesidad de respirar un tanto, y creo que la ma- yor parte de vosotros estб en el mismo caso; porque ayer erais todos de los nuestros. Prevengбmonos, pues, para beber con moderaciyn. Platyn, Obras completas, ediciyn de Patricio de Azcбrate, tomo 5, Madrid 1871